Morente, ahora no.


Artistas de la categoría del gran Enrique Morente no deberían abandonarnos nunca. La noticia de su ingreso en la UCI de un hospital madrileño, tras unas complicaciones post-operatorias, tiene al mundo del flamenco con el alma acobardada y con la esperanza de su pronta recuperación como único pensamiento.
Ahora no, Enrique. No es un buen momento para tu partida, el arte flamenco necesita de tu afición, de tu conocimiento, y aunque, no sueles levantar la voz, esa voz, es posiblemente una de las más autorizadas entre tanta confusión, considerado gran maestro para muchos aficionados cabales.
Sin pretenderlo, has creado una corriente estético musical dentro del flamenco basado en conceptos técnicos y éticos, y todo andamiado en una afición sin límites por los cantes flamencos.
Con todas nuestras fuerzas deseamos que el maestro Morente aguate la envestida, que luche por lo que representa en nuestro mundo jondo.
Ánimo y suerte maestro.

Yo no le temo a las olas
Ni a los grandes temporales
Yo le temo a tus ojillos
Cuando dejan de mirarme

Que me toque arrebato
Las campanas del olvido
Venga y apaguen el fuego
Que esta gitana ha encendido

El pequeño reloj. Enrique Morente

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