Oda al satero



Versos sueltos para la celebrar el día mundial de la poesía...con perdón.





Huele a rojo y a sal

claveles de sangre morada.


Lágrimas de cera tibia

saben a culpa infinita.

Un ramillete de barrotes

conforman un balcón carcelario.


Un andaluz, preso de su sentir

tira a matar con su saeta.

Aprieta la reja ferrosa

y el corazón por entero.

Levanta a pulso la voz,

mantiene su cuerpo de pie

mientras arrodilla su alma.




Huele a rojo y a sal

claveles de sangre morada.

Cantaores Andaluces. Historias y tragedias.


"...Desde el corazón que se queja en una seguiriya, horriblemente dolorosa como el hipo de la agonía, hasta las entrañas que vibran un himno de triunfo en la malagueña, que se engalana con las espirales del rayo, hay el abismo que separa al brindis de la blasfemia. El que logre encontrar ese abismo y medir todas sus inmensas profundidades en el estrecho espacio de los ocho versos de dos coplas, puede decir que siente el canto meridional."
Así de hermosa es la prosa de Guillermo Núñez de Prado autor del libro "Cantaores Andaluces. Historias y tragedias", allá por el prehistórico año de 1904. De nuevo ha sido la editorial Extramuros la que me da la posibilidad de guardar en mi biblioteca flamenca volúmenes que son casi imposibles de conseguir en el mercado del libro.
En su colección de facsímile, encontramos este valioso trabajo de Núñez de Prado en el que con una afinada pluma nos cuenta los avatares artísticos y personales de los grandes artistas flamencos de finales del siglo XIX.
Leer vivencias, aventuras, desagracias y desventuras de personajes tan míticos en la incompleta historia del flamenco como Juan Breva, La Trini, La Peñaranda o EL Apargatero, no deja de ser un viaje al centro de la leyenda jonda a la que nos conduce Núñez de Prado de forma magistral.
Lástima que como su título indica no dejan de ser leyendas y aunque durante mucho tiempo se consideraron como hechos fehacientes, tras la extraordinario labor que llevan a cabo los nuevos historiadores del flamenco tenemos constancia de la cantidad de errores e inventiva que el periodista cordobés dejó impreso en este interesante documento, una visión catastrofista de los cantaores decimonónicos que por otra parte no debería ser muy alejada de la propia realidad.
Otra joyita con las mismas 288 páginas con las que se editó en 1904 para aquellos que disfrutamos con la historia del extramuros.

Soñar en el "Extramuros"


Me fascina sobremanera la posibilidad de tener en mi mesa de estudio entre mi smartphone y el portátil, un ejemplar del siglo XVIII del libro “Crotalogía o ciencia de las castañuelas”, exactamente tal como se editó en 1792, tipología, ilustraciones...pero con la salvedad de haberse publicado con más de 200 años de diferencia, es decir poseer un facsímil, una reproducción perfecta de aquella primera edición.

Esta labor la lleva a cabo una editorial bautizada hace unos cinco años con el nombre de "Extramuros" que cuenta con un experto equipo que selecciona las obras de acuerdo a su importancia histórica, edición, impresor y estado de conservación y que por suerte dispone de una valiosa colección de temática flamenca.

Tras un acuerdo con el Centro Andaluz de Flamenco y utilizando los originales de su prestigiosa biblioteca, desde hace algunos años editan en versión facsímil, algunos de los libros más importantes en la historia de la flamencología. Desde La Colección de cante flamenco de Demófilo(1881), Escenas Andaluzas de Estébanez Calderón(1847) hasta Arte y artistas flamencos de Fernando de Triana(1935). Hasta 38 libros editados con respeto escrupuloso a las primeras ediciones, textos imprescindibles para entender el origen y la evolución de nuestro arte.

Felicito y agradezco a su director, Manuel Iglesias, por darnos la posibilidad de tener estos históricos libros, descatalogados en su inmensa mayoría, a través de su reproducción facsímil para uso y disfrute de los sentidos, y es que vivir en el extramuros es soñar con la cultura.

La poesía del flamenco



Me lo dejó en préstamo mi amigo y futuro Doctor en Flamenco José Manuel Castillo hace algunas semanas, pero hasta ahora no le he metido mano al precioso libro titulado, "La poesía en el flamenco", coordinado por los flamencólogos y expertos en literatura, Miguel Ropero y José Cenizo y editado por Litoral.
Digo preciso libro, no sólo por su contenido sino por el continente, es decir, la impresión, maquetación y diseño, ya que podemos encontrar la mejor poesía flamenca de todos los tiempos, tratada de forma moderna y atractiva con cientos de pinturas y fotografías elegidas con enorme gusto que, más que decorar o adornar los textos, forman parte de su lectura, como un preámbulo introductorio a la magia de la palabra.

Una serie de capítulos en forma de artículos construidos con enorme pulcritud y respeto, se suman a una cuidada recopilación poética que va desde la propia copla flamenca, popular y tradicional, a las coplas de autor o a la poesía con temática flamenca pero de estructura culta, una visión lírica del arte jondo a través del tiempo que te sumerge en un mar de sentimientos y sensaciones universales.

Mientras se escucha el tintineo de la lluvia tras los cristales y para olvidar la prima de riesgo, el referéndum griego y el color de la corbata de Alfredo y Mariano, me rebelo gozando con la bella letra de la poesía rendida al arte jondo.


Tu calle ya no es tu calle
que es una calle cualquiera
camino de cualquier parte.

Manuel Machado

Como tenía dos caras
yo no sabía distinguí
si era la buena o la mala.

Antonio Rincón

La muerte yamo a voses,
No quiere bení;
Que hasta la muerte tiene, compañera,
Lastima e mí.

Colección "Demófilo". 1881.

¿Somos o no somos andaluces?



Interesante cuestión la que se planteaba Don Luis Caballero Polo allá por el año 73 cuando editó su primer libro en forma de ensayo. El señor Caballero forma parte de aquellos artistas que teorizaron sobre el cante en plena revalorización del flamenco. Con más o menos acierto, Luis, camarero del Alfonso XIII y natural de Aznalcóllar, dejó impreso su pensamiento y conocimientos sobre la materia jonda y ahora, casi 40 años más tarde la federación de peñas flamencas de Sevilla nos ofrece una edición comentada y anotada por Eduardo Pastor y Pablo Parrilla del aquel "¿Somos o no somos andaluces? (De la verdad y la mentira del cante)". Un pequeño libreto tratado con cariño y devoción al cantaor-pensador Luis Caballero, que además nos regala un Cd de cantes inéditos del propio autor que nos acercan a un cantaor de ritual capaz de enamorarnos a través de una preciosa tanda de fandangos, posiblemente lo mejor del documento sonoro.

El de Aznalcóllar fue un andaluz universal que criticaba los defectos de su patria y luchaba por superarlos, paso hambre, perdió a su padre en la Guerra Civil, trabajó de camarero desde los años 30 y terminó escribiendo en prensa y editando libros sobre la seña cultural de un pueblo.

Cambio de tercio

Si escuchara las lindezas que sobre su tierra nos escupen los líderes catalanes comprobaría que tampoco hemos avanzado tanto y a lo mejor encontraba respuesta a su pregunta; ¿Somos o no somos andaluces?


Que digo yo, que si con lo que se cobra del PER da para la hipoteca, la luz, el agua, la letrita del coche, el puchero, la guarde de los niños, la gasolina, la contribución y poder llevarse cada mañana en el bar con tu tabaquito y tó. Seguro que el señor Durán y Lérida imagina en su catalanita cabeza que los andaluces preferimos hacer prestidigitación con cuatrocientos pavos antes que ocupar un puesto en La Caixa, currar en la industria del automóvil catalán (por cierto bastante subvencionada) o dirigir el Palau de la música, ni desde luego cobrar por redactar discursos xenófobos en la suite del Hotel Ritz.
Y no duda que cuando los andaluces dejan a sus padres, hijos, recuerdos y cultura detrás de sí para marcharse al sur de Francia como vendimiador, a Inglaterra como enfermero o a su propia tierra catalana, catalana, a cargar textil, en el fondo no busca más que encontrar nuevos bares donde pasar la mañana emborrachándose hasta no entenderse ni como habla, ¿eh, señor Mas?

Cuidado con estos malages que, al contrario de lo que creemos, no lo hacen por insultar, los políticos no son tan claros, detrás hay intereses ocultos que juegan en nuestra contra, claro.
Acabo el artículo felicitando a la federación sevillana y a Pastor y Parrilla por tan elegante trabajo.