Exitosa Exaltación

Mairena canta por saetas, como Jerez por bulerías, Triana por soleá o Cádiz por alegrías. Así lo dejó escrito Antonio Rincón en su libro "Raices flamencas de Mairena del Alcor" y lo cierto es que, en esa tierra de la campiña sevillana, el canto litúrgico de la saeta entierra sus raíces hasta lo más profundo de su cultura y su historia.


El pasado domingo se llevó a cabo la tradicional Exaltación de la saeta de Mairena del Alcor, que alcanza su edición número 42, y tanto la forma como el fondo de este solemne evento mantiene un nivel de calidad acorde con la importancia de esta música andaluza.






Este año tuvo como protagonista a la saeta marchenera, representada por la escuela de saeta "Señor de la Humildad". Roberto Narváez, director y cantaor, hizo un historico recorrido por la saeta de Marchena, uno de los pocos centros cantaores que mantienen viva las formas más arcaicas de este rezo flamenco. Las voces de Carmen Arrás y Antonio Jesús Lebrón dejaron un gusto exquisito en el paladar de los presentes.




Antes, Don José Manuel Jiménez, exaltó la saeta mairenera con un pregón basado en la saeta como oración y salpicado de vivencias jondas, como su experiencias cantaoras con Antonio Trozo, Juan Guerra "Cascabel" o el propio Antonio Mairena con los que mantuvo una estrecha relación. El Dr. Jiménez, hematologo de la Maestranza sevillana, dejó constancia de sus conocmientos pero sobre todo de su pasión por la saeta.

Mairena propuso en las tablas de un teatro repleto de gente entusiasmada a José de la Mena, Paco Morillo y Antonio Ortega Hijo, representante cada uno de una casa cantaora, que con sus maneras, calidades y cualidades dejaron constancia del extraordinario estado de salud con el que cuenta el cante mairenero y la saeta en estos momentos.





Uno de los momentos más emocionantes de la mañana llegó en el merecido homenaje que la Casa del Arte Flamenco rindió a Don Antonio Morillo, un señor casi octogenario, que sigue en activo como cantaor de saetas y que desde los once años lleva el veneno del arte flamenco metido en las venas al que suma una calidad humana que sirve de ejemplo a todas las generaciones sucesivas.



Una mañana para el recuerdo, la historia musical de Andalucía puesta al servicio de la cultura y del arte, poniendo en valor la esencia de las tradiciones en la catedral de la saeta, Mairena del Alcor.

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