Palos flamencos: El Taranto



Este estilo levantino se graba por primera vez como tal en 1957 por la V Llave flamenca, Antonio Díaz, Fosforito, para la casa Philips. Según me contó el maestro pontanés, estaba montando el cante para el baile cuando, creo recordar, Trini España, le pedía que el cante lo quería más macho, con más fuerza y energía, a Fosforito se le ocurrió, cambiar el género a la taranta y convertir este hermoso cante en Taranto.

La base melódica la toma de la Taranta pero deja de ser un cante libre, ad libitum, para ajustarse al compás binario, como una especie de tango minero, además pierde los giros melismáticos propios de los cantes mineros.

Este palo flamenco ya lo grabó Manuel Torre con el título de rondeña cosa habitual en la época. Es curioso lo del cantaor jerezano que se convirtiera en el paradigma del cante jondo, gitano y ortodoxo, habiendo dedicado gran parte de su repertorio a estilos como la farruca, los campanilleros o este cante de levante, el taranto. En su origen como la mayoría de los cantes de levante, parecen tener la impronta del Rojo El Alpargatero y Chilares.



La verdad es que existe gran confusión ya que, tanto en la discografía como en la bibliografía se ha considerado taranto a toda aquella melodía levantina que estuviera interpretada a compas de tango y además aquellas melodías "tarantinas" desprovistas de adornos melismáticos, error que poco a poco se va corrigiendo.

Parece ser que Carmen Amaya fue la primera bailaora, por los años 40, en interpretar estos estilos que sujetan en la estrofa del fandango y que proyecta sus letras, más que en el mundo minero, en aquellos aspectos vivenciales propios del flamenco como son la vida, la muerte y el amor.


Se pelean en mi mente (tarantos)

el orgullo y el querer
se pelean en mi mente
una guerra sin cuartel
donde no existe la muerte
sólo existe una mujer


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