Disco Históricos: "Un ramito de locura"


Bendita locura la que propició el alumbramiento de uno de los mejores discos editados en la última década. Se alinearon los astros para que la luna de linares y el sol de Jerez se entendieran a la perfección. Con el sello "Universal" y durante el año 2004 salió a la luz "Un ramito de Locura" con la voz de Carmen Linares y el acompañamiento de Gerardo Núñez, por momentos, porque durante gran parte del disco es la voz de Carmen la que acompaña a la guitarra de Gerardo.

Y es que el jerezano explora nuevos cauces expresivos, emprende senderos por los que descubrir sorprendentes sonidos que siendo vírgenes a nuestros oídos pareciesen puros, clásicos y lejanos en nuestra alma.
Acordes trasportados, intercambios de tonalidades y cultas falsetas que juegan a encontrar nuevas armonías pero que no se alejan del sentido último del flamenco, de cada palo. Las esencias con un nuevo orden desbridadas de artificios y ejercicios de lucimiento.


Y la de Linares, Carmen, señora de todo el espacio jondo, inventa sobre la melodía, se entrega en el grito desesperado del mensaje, acentúa cada tónica a tiempo. En el momento de madurez que cada medio tono menos se convierte en mil matices, en el preciso instante que el cantaor deja de gustarte para empezar a herirte, a dolerte. Desde el monumento seguiriyero al Nitri con la trágica historia de amor de Ponce hasta los recuerdos trianeros por soleá pasando por el azúcar cande que trasmina la milonga con letra de Borges. Se parte con su tierra por tarantas, se inmola por tonás y nos vacila con el perfecto dominio de compás por romeras, tangos y bulerías.


En el disco se intuye la mano de Pepe de Lucía aportando letras y músicas y el ambiente creativo y productivo de José Manuel Gamboa, letras de Ortiz Nuevo o José Ángel Valente, el bajo de Pablo Martín, la percusión del Cepillo y melodías de Juan Carlos Romero completan una auténtica obra de arte flamenco que, aunque contemporánea en el tiempo, forma parte de los grandes tesoros que salvaguardamos en nuestro cofre mágico de lo jondo.