Para cuando los ordenadores canten por seguiriyas(1)




Me resisto a subirme al carro de la flamencología imperante, a seguir los preceptos de la hermandad de la hemeroteca y el estudio científico para explicarnos el origen de todo y la razón de nuestras emociones con respecto al arte flamenco.
Amigos ratones de biblioteca; las páginas amarillentas de la prensa del XIX no son las sagradas escrituras.
Dicho lo cual, considero básica la información que podemos recopilar de los escritos decimonónicos, no sólo en periódicos, también en libretos teatrales, novela costumbrista o poesía romántica, pero construir toda una teoría evolucionista cimentada única y exclusivamente sobre estas fuentes no deja de falsear la historia de la cultura flamenca.


Tan denostada está la antropología flamenca y las propias opiniones de los grandes protagonistas del mundo jondo a lo largo de la historia que cualquier afín a esta poderosa hermandad con 10 o 12 recortes de El Imparcial (periódico nacido en 1864) echa por tierra las sentencias de Chacón, Torre, Mairena o Caracol, vamos que éstos cantaores con medio siglo de vivencias, estudio, escenarios...no tienen ni idea.
Suele coincidir que son los mismos que reducen el cante a la relación de la melodía con el tiempo. Es decir que un tío que canta afinado, respeta la melodía y no se sale del compás es un cantaor flamenco... y les falta decir que cuanto más alto el tono mejor artista es.
Con estas premisas falta poco para que los mismos japoneses que conservaban el cilindro de estaño de Silverio (pedazo de bulo) inventen la aplicación para móvil del robot seguiriyero que nos va a partir el alma por seguiriyas de Triana o por soleá de la Serneta y no vamos a parar de darle a la pestaña "ME GUSTA"...bueno pondrán una pestañita más flamenca; "ME PARTO LA CAMISA"

Después de tanta pamplina mental, el Torta con Niño Jero. Si tienen 6 minutos, cierren el Facebook y todas las pestañas que tengan abiertas delen caña a los altavoces y sufran de lindo con el de Jerez.