Puro Niño de Pura


Estaba en casa y como en casa, de negro y rojo y con su amada sonanta de la mano, saluda, aplauso y por granaína. El niño Pura nos llevó hasta el paseo de los Tristes, se escuchaba el Genil, su compás interno, que por momento se hace presente en su toque.

Ahora decide llevarnos al “Patio de los naranjos” por soleá, comienza el mundo onírico del maestro que con cada falseta nos tira un dardo, cada dardo un sentimiento. Alegrías, lo mismo que trasmite en un tema donde todo es lo que parece, cada cosa su nombre, aquí la guitarra canta por cantiñas con la cejilla al dos y 5 dedos funambulescos que provocan la ovación de la noche.

Turno para el acompañamiento a Churumbaque hijo, al que pareció pesarle en un principio el coso sevillano, la soleá. Ya desprovisto de los traidores nervios cuajó 3 fandangos abandolaos que dejaron entrever el enorme futuro de esta lámpara minera, otro cante más y la lía. A la farruca, una semblanza. Ahora Dani, se acompaña del baile para su collage de ritmos siempre volviendo a la matriz del toque galaico-portugués. David Pérez se planta flamenco, alterna fundamentos del clásico y la española con los argumentos flamencos que tiene, pataitas con técnica, gusto y en una línea contemporánea, exquisita y artista.

Buscando las tablas “A piñón” por bulerías, velocidad de vértigo para un virtuoso Niño Pura que se gusta y trasmite, y se acuerda de Camarón, letra del Barrio y sabor a caramelo de menta y limón. Como es costumbre en sus recitales acaba por fandangos, ahora nos lleva a Huelva a base de unos acróbatas picaos que conforman su sello distintivo, técnicamente perfecto, cada nota una gota y lloviendo a mares en su dedicatoria a Curro Romero. Se cae el teatro, muchos minutos de aplausos que culminan en un bis por bulerías.

Ficha técnica:

Guitarra: Niño de Pura, Artista invitado: Churumbaque hijo, Segunda guitarra: Juan Mª Real, Percusión: Agustín Henke, Patricio Cámara, Baile: David Pérez, Palmas: Mª José Alvarez, David Pérez


Calificación: XXX

David Carmona, alumno aventajado


Los aires de la bienal callejean desde el Lope de Vega y el Central hasta las columnas de la Alameda que aún conservan impreso los cantes de Vallejo, La Moreno o Tomás. Allí, en su teatro, se para a escuchar a un niño granadino con pedigrí flamenco. Hay quién piensa que los gitanos tocan la guitarra por generación espontánea. Los que asistimos al concierto de David Carmona disfrutamos de un músico entregado a la composición con más horas de trabajo, estudio y sacrificio que un catedrático. Y hablando de cátedras, David venía de la mano de Manolo Sanlúcar, que hace cinco años lo acogió en su Liceo rural para depositar en él los conceptos, maneras y formas de un sabio jondo. Y se nota.

El pulgar vibra empujado por las cuerdas en la Taranta. Sobrio, solemne. Su mano izquierda baila sobre el diapasón y la derecha por momentos es el diablo mismo, pulsaciones que no buscan la espectacularidad sino el sonido nuevo. Primera lección, concepto global de la composición y no la sucesión de falsetas, bien.

Delgado, serio y joven ataca por soleá, su pie izquierdo, el metrónomo perfecto y la melodía preciosista. Motivo impertinente por bulerías, razón y centro gravitatorio de su recital, al fin sonríe, y remata, un acorde, dos notas, silencio, 7, 8, 9, 10, tacatán. Tirititran, sobre las olas te quiero ver bailar, las olas de Cádiz, claro, en Mi menor. El aprendizaje sanluqueño para unas bulerías armónicas en modo mixolidio que tan buen resultado le diera a su maestro en “Locura de brisa y trino”. Bello pero alejado del carácter festivo y burlesco de este palo. Vamos al clasicismo a través del fandango onubense que sabe a pino y marisma en compás ternario. De nuevo la armonía como base de un tango con naturaleza trágica en la voz dulce y afinada de Carmen Molina, ¡Ay, que dolor! David se relaja y templa a su compañera bajañí en bulerías por soleá, de la Serneta, y El Mellizo a Jerez y remate por bulerías, ya en el escenario la bailaora Patricia Guerrero interpretaba de forma agresiva, violenta sin concesiones a la delicadeza ni a la sensualidad pero trasmitiendo a base contratiempos acompasados y poses de estética asombrosa, es posible que pronto tenga su hueco particular en la bienal.

El concierto de David Carmona con su lenguaje musical, y a través de la boca de su sonanta, nos metió en una cueva del mismo Sacromonte donde imperaba la armonía ante la falseta y la razón ante la ficción.

Calificación: XX

Ficha técnica: Guitarra David Carmona,. Cante: Carmen Molina, Percusión: Agustín Diassera, Baile: Patricia Guerrero.