Ay significa flamenco


Que el flamenco es una música única en el mundo con características propias y de fácil reconocimiento, incluso con las continuas derivaciones y sucedáneos que las productoras se empeñan en difundir, es público y notorio.
Conforma en sus vertientes de cante, toque y baile un hecho diferencial de la cultura andaluza desde hace más de dos siglos, pero sí tiene una característica que la determina hasta la propia filosofía de su génesis, es el AY, el grito. Cualquier estilo musical al que se le añada un ay, un lamento, se aflamenca de forma instantánea.
En la práctica totalidad de los palos flamencos forma parte del corpus estructural, el lamento, el ay, el grito, el dolor es la esencia de esta música, no tiene un significado preciso, depende en que momento del tercio se pronuncie, en que parte de la estrofa se escupa cambia su representación en nuestro entendimiento volviéndonos locos del sentío de pena, de alegría, de lástima, de júbilo, de todos los sentimientos del mundo.

El poeta que mejor supo representar esta condición del flamenco fue el de Fuente Vaqueros, Lorca. En su "Poema de cante jondo" de 1921, tanto escribiendo de la soleá como de la seguiriya hace referencia a esta reflexión que hoy les hago llegar

Poema de la Soleá: ¡AY!

¡AY!
El grito deja en el viento
una sombra de ciprés.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

Todo se ha roto en el mundo.
No queda más que el silencio.

(Dejadme en este campo,
llorando.)

El horizonte sin luz
está mordido de hogueras.

(Ya os he dicho que me dejéis
en este campo,
llorando.)


Poema de la seguiriya gitana: El grito

La elipse de un grito,
va de monte
a monte.

Desde los olivos,
será un arco iris negro
sobre la noche azul.

¡Ay!

Como un arco de viola,
el grito ha hecho vibrar
largas cuerdas del viento.

¡Ay!

(Las gentes de las cuevas
asoman sus velones)

¡Ay!


50 años más tarde el hijo de un Agujetas de Jerez, al que llamaban "El viejo" canta esta espeluznante seguiriya para ritos y geografía del cante. Ejemplo del grito desesperado del arte ante su destino. ¡Viva er cante, joé!


XLIX Concurso nacional de cante jondo "Antonio Mairena"


La tercera jornada de preliminares del concurso de cante jondo Antonio Mairena celebrada el pasado jueves, en la casa del arte flamenco, deja claro que en la actualidad existe un ramillete de aficionados con una gran preparación y afición por el cante, difícil de comparar con otras épocas. Esto desde luego no significa mayor transmisión de sentimientos.
Los artistas no lo son por su amor al arte o su dedicación sino más bien por la capacidad de hacer sentir en los demás sensaciones como la alegría, la angustia, la pena o el júbilo con solo sentarse en la silla de enea. Pero esta cualidad es complicada de aprender, es más bien un don.
Los participantes además cuando están cantando delante de un jurado se cuidan más de no fallar en lo estrictamente musical, melodía, compás...No se abandonan buscando ese momento de comunión que siempre existió en el flamenco.
Pero demostraron los conocimientos y preparación que en la actualidad tienen los cantaores que se dedican semana tras semana a probar suerte por todo concurso que se ponga a tiro.



En esta edición hay que sumarle la obligatoriedad de interpretar un palo flamenco de cada uno de los tres grupos en los que se han dividido los cantes, básicos; seguiriyas, soleá, tonás...libres o ad libitum, malagueña, granaina, levante...y compás; bulerías, alegrías, tangos...no pudiendo repetir estilos en la final aquellos cinco que logren colarse en este exigente concurso.
La conclusión que saco de estos días de semifinales es el enorme nivel de los participantes, en su mayoría veteranos en estas lides, y que, a veces se escucha mejor cante en una peña que en escenario lujoso.
El jurado, intuimos que lo va a tener complicado para elegir los cinco finalistas, teniendo en cuenta que a estas alturas ha habido varios candidatos claros y que todavía falta la última jornada en la que participan aficionados de la altura de Juan José Navarro, La Yiya, Bonela, Rocío Alcalá o David Hornillo.

En esta tercera prueba destacaron Domingo Herrerías con una voz portentosa y conocimientos de sobra en los tres estilos que interpretó, Aroa Cala con grandes facultades dejó buena impresión y Pedro Cintas el extremeño gustó por su sentido del compás y la interpretación de una enorme malagueña al estilo del mellizo doliéndose hasta la extenuación.
Los demás concursantes dieron un nivel aceptable aunque algo por debajo de los nombrados anteriormente, siempre bajo mi entendimiento.
Por último destacar la actuación del magnífico guitarrista y mejor aficionado "Niño Elías", un loco del arte flamenco, fijo en las citas con la casa del arte flamenco desde hace muchos años y que, junto a Manuel Herrera, la otra sonanta de oro, son partícipes, no sólo del acompañamiento de este concurso hasta su final sino de la consecusión del mismo, poniéndose sin preguntar en manos de la directiva de esta peña que, gracias a dios, y Antonio, cuenta con muchos amigos en todo el mundo.