Suerte que tienen algunos


Me sorprende y me embarga de alegría la noticia que recogen casi todos los medios escritos de la provincia de Sevilla en la que se relata la concesión de 50 millones de las añoradas pesetas para el proyecto Teatro Triana que lidera la leyenda del baile, Matilde Coral, por parte de la INAEM, Instituto nacional de artes escénicas y música.


El futuro teatro estará ubicado en un espacio cedido por el ayuntamiento durante 50 años para tal fin. Hay que sumarle que el Instituto de la cultura y las artes de Sevilla apoyó tan loable proyecto con 35.000 "leros", aunque la organización está sobre aviso que ya no hay más por parte de las instituciones públicas.



Me alegro mucho por lo que puede y debe significar la materialización de tal proyecto y por la maestra sevillana, la mujer heredera de la gracia, el estilo y la estampa femenina bailaora.


Compartí mesa y mantel en una ocasión con esta auténtica maestra y jamás escuché a nadie hablar con tanta pasión del baile flamenco, de artistas como Trini España o Antonio Mairena y de sus propia historia que no es más que la historia de la bata de cola y la de los brazos dibujando belleza y sensualidad en el espacio, mientras sujetan el universo con las manos.



Celebro la suerte que corre el futuro Teatro Triana, mientras me apeno por la que están corriendo los festivales flamencos, que en algunos casos desaparecen, al menos de momento, como el de Coria del río o el emblemático Festival Joaquín de la Paula en Alcalá de los panaeros.